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La catedral de Maguelone

Al sur de Montpellier, entre el mar Mediterráneo y la laguna, a 4 km al oeste de Palavas-les-Flots, en Languedoc, se encuentra este antiguo obispado, conocido como la “Cathédrale des Sables”
(Catedral de las Arenas), en una península cubierta de pinos y viñedos.

Por obra del obispo Arnaud, la catedral rodeada de fortificaciones renació en el siglo XI. Este paraje, un lugar de acogida y hospitalidad, sirvió de asilo en diversas épocas. Todavía hoy invita a los paseantes a descubrir un oasis de paz y tranquilidad, con un hermoso paseo entre el mar, la laguna y las viñas.

Destrucción y reconstrucción

© Photothèque Hérault Tourisme - C.Gauthier

Tras la caída del imperio romano y la conquista de los visigodos, se estableció un obispado en la península. Los sarracenos y los francos se disputaron esta tierra durante los siglos siguientes. La catedral renació en el siglo XIX a instancias del obispo Arnaud, que mandó construir una muralla fortificada y un puente hasta Villeneuve les Maguelone.
La catedral, propiedad de la Iglesia romana, en diversas ocasiones sirvió de asilo a los pontífices que huían de Roma y de Italia. En 1536, la sede episcopal se trasladó a Montpellier.

Fue un lugar de acogida para las tropas protestantes.
En 1632, Richelieu recibió del rey la orden de destruir la fortaleza medieval, “con el fin que los graciosos no puedan valerse de este lugar para perturbar el orden público”. Se transmitió la recomendación de no “afectar a la iglesia y a la vivienda de dicho palacio”.

Tras el desmantelamiento de las fortificaciones y la destrucción de las torres, solo quedan en pie la catedral mutilada y una modesta casa en la que el sacerdote oficia el servicio religioso. Los últimos fragmentos de los muros y sillares procedentes de las demoliciones sirvieron para la construcción de las paredes del canal del Ródano en Sète.

Tras varios siglos de silencio y letargo, Maguelone renació al recuperar su vocación milenaria de tierra de acogida y hospitalidad. A partir de 1969, la asociación “Les Compagnons de Maguelone” se hace cargo del lugar. Su misión consiste en mantener, restaurar y poner en valor la antigua catedral y su parque, promover investigaciones arqueológicas, acoger a los visitantes y organizar
actividades en la zona.

Todos los años se celebra allí un festival de música antigua en el mes de junio.

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